¿Cómo poner limites a nuestros hijos de manera saludable?

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El aislamiento social nos ha llevado a pasar más tiempo con nuestros hijos en casa. Los niños muchas veces no nos obedecen y esto nos frustra. La psicóloga norteamericana propone que es necesario establecer límites de manera empática y para esto nos enseña tres maneras de cómo hacerlo.

Poner normas a los niños no es fácil. Quizás es una de las tareas más difíciles para los padres.

En el camino de ser padres a veces atravesamos por momentos difíciles de sobrellevar y eso va marcando la relación con nuestros hijos. En esos momentos tal vez no supimos cómo resolverlos, quizás no contamos con la ayuda necesaria para enfrentar estos desafíos, que van desde pequeñas situaciones cotidianas a otras muy estresantes y dolorosas. No cabe duda de que la tarea es complicada, pero debemos entender que la improvisación no sirve y que requiere de muchas destrezas específicas (Torío López, Peña Calvo y Rodríguez Menéndez, 2008).

 

Cuántas veces nos encontramos tratando de que nuestro hijo haga algo que le pedimos y él no quiere cooperar, o bien que deje de hacer algo que consideramos que es perjudicial para él y no logramos que nos haga caso. Entonces nos encontramos con un problema que no sabemos cómo solucionar y con habilidades que nos urge  aprender.

 

¿Por qué poner límites a los niños?

 

Como padre y madre, tenemos la responsabilidad de educar guiando y orientando a nuestros hijos, con el propósito de potenciar y optimizar su desarrollo y madurez, de la manera más saludable para ellos (Aguilar Ramos, 2002a; Comellas, 2003; 2009).

 

Según la Dra. Laura Markham hay diferentes formas de enfrentar el desafío de ser padres, lo que se traduce en 4 distintos estilos parentales, o diferentes formas de poner límites.

 

Las formas más comunes de poner límites a los hijos son :

  1. Padres estrictos y autoritarios. Estos padres son más directivos y suelen usar el castigo como forma de presionar al niño a que obedezca, sin embargo este estilo no estimula que el niño aprenda a hacer las cosas por sí mismo ya que tienden a obedecer por el miedo a ser castigado. De esta forma el niño no recibe ayuda con sus emociones, lo que resulta a la larga en niños con mucha rabia.
  2. Padres permisivos. Este estilo se caracteriza por poner muy pocos límites y dejar que el niño haga todo lo que desea. El problema es que no aprenden la autodisciplina y el autocontrol. Cuando crecen son personas que tienden a creer que sus acciones NO tienen consecuencias. Este estilo hace que como padres evitemos que los niños sientan emociones desagradables para ellos (por ejemplo la rabia o la tristeza), entonces en el largo plazo les enseñamos que las emociones son peligrosas. Cuando crezcan será difícil para ellos tolerar emociones desagradables y tenderán a ser personas más ansiosas. Es por esto que los niños necesitan límites claros, no es conveniente ser demasiado estrictos ni permisivos.
  3. Padres que ignoran los límites. Son padres que no están disponibles para sus hijos. Probablemente están sobrepasados, depresivos o pueden ser padres con problemas de adicciones. Estos niños son los que cuentan con el peor pronóstico cuando crecen, ya que aprenden que no le importan a nadie y buscarán el amor que no recibieron en relaciones poco saludables y serán más propensos a desarrollar adicciones.

 

¿Cómo poner limites a tus niños sin dañarlos?

  1. Padres que ponen límites con empatía: este es el estilo más recomendado por los estudios recientes. Poner límite con empatía significa establecer lo que se debe hacer o dejar de hacer, pero entendiendo cómo se está sintiendo el niño. Lo aconsejable es explicarle por qué le pedimos que hagan algo o lo dejen de hacer, pero al mismo tiempo sin enojarnos con ellos, y ser capaces de contener sus emociones.

 

Si quieres profundizar en el tema, y conocer formas de poner limites a los hijos, te invito a ver el video de la Dra. Laura Markham.

 

¿Qué pasa si mi hijo no me obedece, y no hace lo que le pido? 

En este caso debemos insistir sobre el límite pero ofreciendo apoyo, ayudándole a que puedan cumplir con lo que estamos pidiéndole. Tal vez acompañándolo a hacer eso que les cuesta. Demostrar preocupación y que lo entiendes. Esto significa poner límites empáticos y sanos. Así podemos lograr que nuestros hijos no consigan todo lo que quieren, y deben hacer lo que les pedimos, pero al mismo tiempo se sentirán escuchados, contenidos y amados por nosotros.

 

Recuerda la importancia de poner límites a los niños

 

  1. Decirle cuál es el límite
  2. Reconocer lo que está sintiendo
  3. Decir lo que sí puede hacer

 

Verás que de esta forma se fortalecerá la relación con tus hijos y a la vez se convertirán en niños más sanos emocionalmente y cooperadores.

 

Si quieres conocer técnicas para poner límites a los niños descarga la guía práctica de este video.